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domingo, 28 de febrero de 2010

Una historia de fidelidad


La invernada toca a su fin, aunque ayer sábado aun eran varias las miles de grullas que se encontraban alimentándose en la Zona Centro. También encontré de paso hacia la FIO algunos grupos familiares en las grandes dehesas situadas entre Trujillo y Torrejón el Rubio, estas si, en lo que debió ser su ambiente tradicional extremeño, lejos de arrozales y maizales que pocos años llevan en nuestros campos, en la inmensidad y la soledad de la dehesa extremeña...¡que imagen tan sugestiva y tan bucólica!, y también que desazón con tanta encina muerta y afectada por la terrible enfermedad de la seca.

Un par de días atrás me reencontre con una vieja conocida, que además permitio que tomase una imagen mas de ella, la que da inicio a esta historia. Se trata de una grulla noruega cuya combinación de colores se ve perfectamente en la foto.

Mi relación con ella comienza practicamente con los inicios de su vida...¡casi puedo decir que asistí a su bautizo!. En Diciembre de 2.001 y durante los tres largos meses de aquel invierno la estuve viendo como pollo de año acompañado de sus progenitores, siempre por la misma zona, demostrándome una vez mas la territorialidad que muchos grupos familiares siguen en tierras extremeñas durante su estancia entre nosotros. Unos cientos de metros mas hacia el norte, detrás de una loma, tras el carrizal que separa los arrozales... siempre estaban alli, comiendo, acicalandose, descansando, con los adultos vigilantes ante cualquier peligro; temerosas a mis observaciones y quien sabe, tal vez tan curiosas como yo de intuir quien era aquel tipo tan persistente en observarlas...

Acabado su primer año de vida, este ave regreso practicamente a los mismos sitios donde paso aquel primer invierno con sus padres, durante 4 inviernos seguidos. Me resultaba asombroso el verla año tras año, siempre en los mismos arrozales, en los mismos escasos retazos de encinar que aun persisten en la zona...casi milimetricamente llegaba desde sus lejanas tierras noruegas, al trocito extremeño que la vio crecer.

La perdí el rastro durante el invierno 2.005-2.006, siempre le asaltan a uno las dudas: un tendido eléctrico en un mal día de niebla espesa, un tiro traidor, una enfermedad prematura. ¿aquella grulla volvería?.

Mis dudas se disiparon cuando aquel mes de noviembre de 2.007, tuve la fortuna de reencontrarme con ella...¡y sorpresa: venia acompañada de su propia familia, dos pollos y su pareja!, había vuelto al rincón donde paso su primer invierno, con su familia, y además con la misma actitud territorial que había aprendido de sus progenitores, la pude ver todo aquel invierno, enseñando a su progenie lo que previamente tan bien había asimilado. Quien sabe si aquel invierno que no la vi, paso desapercibida igualmente en la Zona Centro, o también muy probablemente mas atareada y descontrolada por cuestión de "amores grulleriles".

El invierno pasado volvió a verse con su pareja en la misma zona, y este año en que cumplira sus 9 años también permitio observarla, comiendo maíz y cerca de su pareja, tampoco muy lejos del lugar donde la vi aquel lejano día por primera vez. Sin pollo ambos años, ¿porque? tal vez una mala climatologia, un predador, un tropiezo con los humanos o su medio antropogenizado, tampoco parece ser infrecuente los periodos intermedios de años alternos de no reproducción.

Toda una historia de fidelidad, de un ave que nace y se reproduce a miles de kilómetros, pero que cada año durante la estación rigurosa regresa a "su tierra extremeña", ojala y pueda continuar así por muchos años, y ojala que permitamos que los campos donde sobreviven permanezcan en condiciones futuras adecuadas para su subsistencia, que a fin de cuentas, es también la nuestra.

3 comentarios:

  1. Qué pasada! Son muchos años ya los que llevas observando grullas....al final son casi de la familia! Interesante la historia de esta grulla noruega! Y como bien dices...ojalá que pueda seguir volviendo muchos años más por aquí. UN abrazo!

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  2. Relato entrañable, reflejo de la sabiduria ,del conocimiento y del amor que profesas por estas aves .... nos cautivan cada vez que gozamos de su presencia ....como si fuera la primera vez.

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