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lunes, 1 de octubre de 2018

LA NUTRIA (Lutra lutra)


  


  La historia que voy a contar se remonta a febrero de 1996, y ocurrió en la localidad de Orellana la Vieja (Badajoz), a alguien le puede resultar rocambolesca, pero ocurrió tal cual se detalla a continuación:
  Aquel invierno fue especialmente lluvioso, todos los arroyos y desagües del pueblo rezumaban agua y humedad; el embalse de Orellana está situado a las puertas de dicha localidad, y cualquiera sabe los motivos que llevaron  aquel macho de nutria que superaba el metro con veinte centímetros entre el hocico y la punta de la cola, así como alrededor de 10 kilogramos de peso, a adentrarse en el pueblo a través de los albañales de desagüe situados en los corrales.
  En cualquier caso, la primera referencia de este ejemplar, nos la da un señor, cuyos perros la detectan en una leñera de su casa y quizás asustada por los ladridos de los canes, hizo que abandonara ese lugar para adentrarse en una casa vecina, en la cual vivían una pareja de ancianos.
  Buscando el frescor, la humedad, mayor seguridad o quien sabe cual motivación, nuestra protagonista acabo metiéndose en la bañera de la casa de los ancianos. El señor de la casa, debió sentirse en peligro por el animalito, y ni corto ni perezoso tomo la paleta de hierro que habitualmente se usa para remover los braseros de picón, y la propino una brutal paliza a la pobre nutria, dejándola seriamente malherida.

Fotografía: nutria malherida por los golpes.

  Algún conocido de esta familia me aviso de la presencia de este ejemplar, y como delegado en aquel entonces de Adenex, fui a recogerla para trasladarla al Centro de recuperación de fauna que por aquel entonces regentaba dicha asociación. Poco pudieron hacer por ella, pues a los pocos días, tan hermoso ejemplar falleció debido a las heridas sufridas.

Fotografía: nutria de la bañera.

  Sirva esta anécdota como introducción para hablar de mis contactos con tan espectacular especie, que tiene un bastión poblacional importante en la Zona Centro de Extremadura, con lugares emblemáticos como el mencionado embalse, así como los ríos Zújar y Guadiana.
  Este mamífero carnívoro de costumbres semiacuaticas, siempre me llamo la atención; no es una especie fácil de observar por sus hábitos crepusculares y tímidos, suele ser más frecuente encontrar sus acumulaciones de excrementos característicos al lado de los cursos de agua, también sus huellas en los lodazales por donde campea, y desgraciadamente, también por los restos de ejemplares muertos por atropello en diferentes puntos de sus recorridos: nada menos que 12 nutrias muertas por este motivo, he podido constatar en los últimos 25 años, principalmente en primavera, pero también en diciembre y enero, fechas en las que posiblemente la especie sea más vulnerable por cuestión de reproducción y/o cambio de territorios de campeo.

Fotografía: cagarrutero de nutria junto a canal de riego.

  Parece ser que se reproducen en cualquier época del año, particularmente tuve la fortuna de ver grupos familiares a lo largo de la primavera, sobre todo en marzo, aunque en diciembre de 2008 pude ver una pequeña nutria que gritaba insistentemente buscando sus progenitores, en un puente del río Cubilar.
  Sin duda, la proliferación del cangrejo rojo americano en el embalse de Orellana y en casi todos los cursos fluviales de la zona, incluyendo charcas, arroyos, acequias, canales de riego, incluso arrozales, han beneficiado a la especie, y pocos son los puntos adecuados donde no trasiega tan insigne pescadora.


  No rehúye los canales de riego a su paso por zonas densamente pobladas, tampoco embarcaderos y pantalanes, en donde incluso llegan a reproducirse, ni tampoco los puntos de pesca más concurridos, donde sin duda aprovecharan piezas desechadas y aturdidas.

Fotografía: nutria en canal de riego, en plena madrugada.

  En el mapa adjunto del embalse de Orellana, pueden verse marcadas las zonas donde he podido observarla, si añadiésemos los rastros, el punteado rojo sería mucho más homogéneo y casi cubriría toda la superficie de dicho lago artificial, lo cual nos puede dar una idea de su abundancia en la zona.

Mapa con observaciones de nutria a lo largo del Embalse de Orellana.

  Siempre permanecerá en mi retina, otra vieja cita, de hace ya más de un cuarto de siglo; aquella nutria juguetona en los rápidos de la recula del embalse de Orellana, estando en compañía de aquel insigne grullero que fue Göran Lundin. Cuando aquella nutria jugaba a los pies de tres Cigüeñas negras, que curiosas seguían sus cabriolas, en una tarde lejana de invierno soleado, censando grullas, y que nos brindo aquel bonito espectáculo.



martes, 10 de abril de 2018

Nota sobre el momento de independencia de una joven grulla




 El momento de independencia de las jóvenes grullas respecto de sus progenitores ocurre al final de la invernada o durante el viaje migratorio de retorno a los países donde se reproducen.  En ocasiones ya a finales de enero se pueden ver jóvenes al margen de sus padres en las zonas de invernada.
  La pasada invernada, tuve la fortuna de controlar un grupo familiar territorial, muy apegado a una zona determinada desde primeros de diciembre hasta su marcha, con tres de sus cuatro componentes anillados, tan solo uno de los pollos escapo al marcaje.  Circunstancia que me permitió documentar el momento preciso en que se produce el viaje de los adultos, y los movimientos de los jóvenes desde ese momento.


  La última observación del grupo familiar completo se produce el 14 de febrero, una vez más en la parcela adehesada y con siembra de cereal donde era habitual encontrarlas,  en esa fecha nada hacia presagiar que en breve los padres abandonarían a su prole del año, más aún observando el celo que demostraban ante cualquier intruso que se acercase a los jóvenes. Al día siguiente ya no las veo allí, y desde entonces tan solo observo al joven anillado en unas parcelas con rastrojos de arroz y maíz adyacentes al lugar donde convivieron durante los meses anteriores.


  Este joven anillado, probablemente en la compañía de su hermano no anillado, y dentro del contexto de un grupo más numeroso conformado por otros jóvenes de año y algún individuo subadulto, permanece en la zona hasta el 13 de marzo, posteriormente y durante una semana más veo el grupo de jóvenes cada vez más mermado, pasando de los 120 ejemplares a finales de febrero a apenas 30 el 15 de marzo, para desaparecer de este sector unos días después.




   El periplo de los padres también pude documentarlo gracias a la información del Dr. Eberhard Henne que me aviso de la llegada de los padres a su zona de cría en Alemania el 7 de marzo, tres semanas después de su partida desde Extremadura y tras recalar en Francia.

jueves, 8 de marzo de 2018

Vegas y dehesas de Ruecas, Cubilar y Moheda Alta: la ZEPA moribunda


  
La famosa encina del Convenio

  La vieja encina petrificada del Convenio, situada en el Parque de Conservación y de ocio de Moheda Alta, aquella donde los antiguos ganaderos de Pela se repartían la montanera, es la triste metáfora de la situación de los encinares de dicha ZEPA, y de todos los existentes en el entorno de la Zona Centro.
  Precisamente la ZEPA “Vegas y dehesas del Ruecas, Cubilar y Moheda Alta”, tiene su principal motivo de creación  en la conservación de las dehesas de encinas que ocupan buena parte del espacio natural; en el momento de su declaración contenía además de los mencionados encinares. una buena extensión de arrozales y maizales, que hacían del 100% de su extensión un hábitat adecuado para las grullas, además de otras muchas especies reproductoras e invernantes.
  Las 14.226 Hectáreas que componen dicho espacio se solapan con las 7.442 que engloba la Zona de Especial Conservación de las “Dehesas del Ruecas y Cubilar”, y que en síntesis darían un plus de protección al sector de encinares de dicho espacio. Nada más lejos de la realidad, da igual que los terrenos se sitúen en una o en otra de las figuras “protegidas”, todo ello es compatible con su destrucción mediante la implantación principalmente del olivar superintensivo.

Implantación de olivar super intensivo en una dehesa


  De este modo, llegamos al momento presente, en el cual ya un porcentaje importante de dicho espacio ha sido transformado irreversiblemente en cultivos sin ningún valor medioambiental, simplemente productores de materias primas, como si se tratase de países tercermundistas; a cambio de nuestro ecosistema tradicional, el que nos legaron nuestros abuelos y predecesores, el que produce una ganadería extensiva envidia de todo el mundo, con productos ibéricos y carnes de primera calidad, la armonía de la dehesa con su aprovechamiento sostenible combinado: forestal, agrícola y ganadero, también turístico.
  En el contexto actual con una sequia cuasi endémica, con problemas de abastecimiento incluso para los regadíos ya implantados, el destruir nuestros ecosistemas tradicionales a cambio de materias primas es algo que no  debería permitir la Administración que representa a todos los extremeños, menos aún en espacios en teoría protegidos, espacios cuya razón de existir será su disfrute por las generaciones que nos precederán.
  En los mapas adjuntos se puede observar en el primero  la delimitación de dicho espacio, con su zonificación según su Documento de Gestión, y en el segundo mapa, marcados en rojo, todos los enclaves que  han sido transformados en plantaciones intensivas de olivo, adecuadas para ser recogidas con maquinaria y que apenas emplean mano de obra. A “grosso modo”, el 15% del territorio ya dejo de ser adecuado para las aves y la naturaleza en general, en ellos reina el glifosato, el mechero y el sondeo. Previamente a la fiebre del olivar, las manchas de este cultivo eran muy escasas en el área, y quedan marcadas por rojo subrayado.
  
Mapa de la ZEPA y su zonificación


Implantación de olivar intensivo dentro de la ZEPA

  Las perspectivas futuras no son nada halagüeñas, todo lo contrario, proliferan las solicitudes para su transformación completa en un cultivo intensivo; la Administración regional, decantada por la  parte fuerte, el dinero a corto plazo, el incumplimiento de los compromisos que conlleva la declaración de figuras de protección, seguirá permitiendo que la parte débil, la naturaleza, pierda terreno; quizás ya de modo irreversible esta ZEPA ya no tenga su razón de ser.
  A nivel ornitológico son muchos los síntomas que inducen a pensar que la zona está tocada de muerte, la presencia de aves esteparias es prácticamente testimonial, sólo la Avutarda y la Ortega sobreviven a duras penas y cada año en menor número;  el Sisón y el Aguilucho cenizo hace años se extinguieron como reproductores, siendo sus perspectivas de recuperación nulas en base a lo que pudiera quedar de territorio optimo. Otras aves ligadas al secano tradicional como la Carraca, el Mochuelo o la Canastera son mucho más difíciles de observar que hace apenas 5-6 años.
  Especies ligadas a la dehesa como el Elanio azul han pasado de ser habituales en muchos de los recorridos a ser citadas casi de manera excepcional. Las Grullas, razón de ser de este espacio y del Centro de Interpretación de Moheda Alta, cada invierno permanecen menos tiempo y en menor cantidad en la zona, la falta de alimento con la destrucción de sus hábitats es evidente, dejando de ser su área emblemática en toda Extremadura y quizás en toda Europa.



  
  


  Muchas de las fincas objeto de estos proyectos, en su día conformaron la Estación Biológica de las Dehesas que ADENEX implanto en la zona con el buen criterio de dejar espacios adehesados y adecuados para las grullas en el momento que el plan de regadíos de la Zona Centro se realizaba: Zarzalejo, Gorbea, El Bodonal (esta finca fuera de la mencionada ZEPA, aunque a escasa distancia, y en el momento presente también brutalmente en proceso de destrucción). Nada de ello se tuvo en cuenta para su transformación, es doloroso pensar en aquellas excursiones de ornitólogos y naturalistas del centro y el norte de Europa, que venían durante el invierno a disfrutar de aquellos espacios llenos de vida, que pensaran cuando vean los nuevos paisajes de Extremadura, “El paraíso ornitológico”, que ya  no nos pueden vender, porque la realidad es terca y la evidencia demuestra que aquello ya paso.

  
Obras en la dehesa del Bodonal, para transformarla en regadíos


lunes, 5 de febrero de 2018

TIEMPO DE ANILLAS

  La presente invernada viene marcada por una baja cantidad de grullas en la Zona Centro, influenciada parcialmente por la sequia, la mala gestión agrícola de los rastrojos de cara a la especie (quemas, arados, sobrepastoreo…), y sobre todo la brutal transformación del ecosistema, que está llevando a la desaparición de los cuatro recursos fundamentales de la especie: rastrojos de arroz y de maíz, siembras de cereal en secano, y dehesas. Todo ello ante una implantación masiva y sin planificación del olivar intensivo.
  Sectores antaño masivamente ocupados por la especie en esta época, se encuentran casi vacios de grullas: Moheda Alta, Valdepalacios, regadíos de Vegas Altas-Obando, Vega de Zarzalejo, La Rana. Tratando de sacar provecho a la escasa presencia de grullas, he dedicado más tiempo al seguimiento de ejemplares anillados de carácter territorial, que vienen ocupando áreas de campeo bastante acotadas día tras día, al margen de grandes grupos nómadas que este año no encuentran recursos adecuados por aquí.
  El primero de los casos es el macho alemán sobreviviente de su pareja habitual en el área de Madrigalejo, con la cual estuvo muchos años en esta misma parcela de invernada. Muy ligado a un pequeño arrozal  y sus campos circundantes, donde sobrevive a pesar de un tumor importante en la tibia izquierda, probablemente causado por las anillas, y que quizás motive que esta sea su última invernada. En algunas ocasiones lo veo apoyado sobre los tarsos, en un intento de reducir los fuertes dolores que le produce apoyar la pata enferma.

En la foto podemos ver el tumor en su tibia izquierda.
Tarsos apoyados en suelo para descargar peso de su pata.


  Otra familia alemana sitúa su territorio habitual de campeo en una dehesa recóndita y relativamente alejada de núcleos grulleros importantes, la conforman los dos adultos anillados, un joven de año también anillado, y un segundo pollo más veloz y escurridizo que los anilladores, y que pudo escapar del estigma familiar. Ambos adultos fueron anillados como tales y ya emparejados en 2011, desde entonces invariablemente vienen a pasar el invierno a esta zona, alternando años con pollos y otros sin descendencia.


  Los dos casos siguientes son aves lituanas que portan transmisor GPS, el primero de ellos es Ramunas, transmisor a la espalda,  que paso parte del mes de diciembre en las inmediaciones de Vegas Altas, donde permanecía frecuentemente solo y sufría una cojera importante, la anilla metálica se le había subido a mitad del tarso y probablemente soportaba algún tipo de presión por dicho motivo. A principios de enero comienzo a observarlo en una dehesa a 15 kilómetros, donde parece se recupera del problema en su pata, pues en las últimas observaciones camina sin cojear.

Ramunas, solitaria en Vegas Altas.

En la foto se puede ver la anilla metálica en mitad de la pata,

La otra lituana sitúa su área de campeo en una dehesa próxima a la localidad de Casas de D. Pedro, emparejada y dentro de un grupo conformado por unas 15 aves más, se alimenta en los posíos adehesados de un sector muy limitado, con querencias diarias muy definidas. El transmisor lo porta en la pata izquierda, y probablemente sea una de las grullas que más información deriva por medio de su transmisor para toda Europa.






  Estos últimos años se complica la observación de grullas anilladas por las nuevas modalidades de marcaje utilizadas tanto en Polonia, con combinaciones alfanuméricas sobre fondo blanco, de difícil lectura a distancia, y también el uso de un nuevo color en las combinaciones alemanas, el marrón, con la dificultad de verificación en determinadas condiciones de luminosidad, fácilmente confundible con el negro, para muestra, la foto de un ejemplar alemán de los que han pasado por la Zona Centro con marrón en la anilla izquierda y negro en la derecha, para confrontar.

Marrón en anilla izquierda y negro en la derecha, para comparar.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

NOTICIARIO. OTOÑO 2017

Primeras llegadas
  Mi primera observación de grullas el presente otoño fue realizada el 17 de octubre, tratándose de 13 ejemplares en las inmediaciones de Vegas Altas. Hasta finales de dicho mes la entrada de aves fue con cuentagotas, produciéndose a primeros de noviembre una oleada importante de la especie sobre la Península Ibérica, y especialmente sobre Extremadura, sumando en el entorno de Navalvillar de Pela-Acedera alrededor de 10.000 en esa primera semana de noviembre.


 Sequia, cambios en dormideros
  Uno de los escasos aspectos positivos que ha traído la brutal sequia que estamos padeciendo, y ante la falta de agua en los arrozales (donde solían dormir estos últimos inviernos), son los movimientos de grullas desde sus zonas de alimentación hacia el embalse de Orellana. Todo un espectáculo ver sus grandes y ruidosas formaciones en dirección a dicho embalse, en ocasiones tras recorrer en vuelo más de 20 kilómetros, en el marco de esos atardeceres rojizos otoñales y frecuentemente mezcladas con formaciones de Gaviotas reidoras, Gaviotas sombrías y Cormoranes. Estampas que nos retrotraen a 20 años atrás, cuando era habitual el paso a dicho embalse desde sus comederos en los regadíos.


Poca comida
  La falta de alimento para la especie, seguramente nos hará ver durante el próximo invierno movimientos no muy habituales en las grullas. Han sido muchísimos los arrozales volteados en los que no queda un ápice de comida, las quemas de rastrojos, los maizales arados tras ser agotados por el ganado, las encinas chamuscadas al amparo de las quemas autorizadas, pastizales sin nacer por falta de agua, siembras tardías que tampoco han nacido en muchos casos. Como botón de muestra respecto a la situación que vivimos la imagen adjunta con un rebaño de ovejas alimentándose de la paja de un arrozal, poco habitual otros años.


Noticias de la familia alemana
  La familia alemana que habitualmente convivía con nosotros en los alrededores de Madrigalejo, y que el invierno pasado nos visito en compañía de 2 jovencitos igualmente anillados, se vio truncada la pasada primavera por el fallecimiento de la hembra en Alemania. Aún así, en su zona habitual de campeo ya contamos de nuevo con el macho, al que pude ver hace alguna semana, acompañado de otra grulla, cojeaba ostensiblemente de una de las patas, y aunque es algo subjetivo, lo note triste, decaído, como sin energías, probablemente añorando tiempos mejores. Igualmente también se ha pasado por la zona en la que paso su primer invierno al menos uno de los jóvenes que tuvieron el año pasado, símbolo inequívoco de que la vida sigue.

La familia en noviembre de 2016

Macho, el pasado martes

Joven de segundo año en su zona de invernada.

Hermanos finlandeses juntos en su segundo año
  El invierno pasado fue observado por José Román un grupo familiar con dos jóvenes finlandeses anillados por la zona de Don Benito. Hace algunos días pude ver a ambos hermanos juntos en su segundo año calendario, rastreando unos arrozales próximos a Acedera. No se trata de un hecho infrecuente, en ocasiones se pueden ver juntos en su segunda invernada, unas veces fuertemente ligados y siguiéndose constantemente como el caso que aquí nos trae, y en otras ocasiones dentro de un mismo grupo pero no tan unidos.


Macho de Aguilucho papialbo en la zona
  Hace unos 20 días pude observar y fotografiar nuevamente un macho de Aguilucho papialbo (Circus macrourus), en esta ocasión en las inmediaciones de Moheda Alta, se encontraba cazando en unas lindes entre arrozales. Por lo que se ve, cada vez es más frecuente la observación de estos aguiluchos en la Península Ibérica, y también en la Zona Centro de Extremadura. Destaca en los machos su característico  dibujo en cuña de la punta de sus alas, que podéis contrastar con la foto aneja de un macho de Aguilucho pálido en  vuelo realizada el mismo día.

Macho de Aguilucho papialbo

Macho de Aguilucho pálido

Grulla leucistica, la princesa blanca
  Igualmente desde hace un par de semanas vengo observando una grulla leucistica casi completamente blanca en los arrozales de la zona. En otras ocasiones he visto grullas de este tipo, pero nunca tan nívea como en este caso, resaltando su aspecto desde gran distancia y aunque mezclada con sus congéneres, llamando la atención como una gran princesa entre las damas de su corte.


Mesas Altas

  Es triste constatar el penoso camino que le queda por vivir a la Dehesa extremeña, en esta ocasión se trata de “Mesas Altas”, una finca situada en el término municipal de Acedera, al lado sur de la nacional 430 frente al cruce de Guadalperales, que ingenuamente pensaba se encontraba a salvo de la vorágine especuladora del olivar intensivo. Al recorrer la zona estos días, me sorprendió un manto blanco que cubría el suelo de la dehesa, no era otra cosa sino los olivos superintensivos plantados en todo el espacio de dicha dehesa. Antaño paraíso de las grullas y los elanios azules, cientos de hectáreas nuevas para el olivar, al lado nuevos cerros adehesados abancalados y listos para recibir los plantones de olivos. Nuestro ecosistema tradicional desaparece en la Zona Centro, a cambio de regadíos intensivos de estos cultivos, y todo ello en un contexto de sequia y falta de agua, toda una contradicción que no sabemos si acabara algún día, nos empeñamos en ir contra corriente y la naturaleza tarde o temprano pondrá las cosas en su sitio.




jueves, 5 de octubre de 2017

Malos tiempos para las grullas en la Zona Centro


Miles de olivos ocupando territorio grullero en la vera de Gorbea
  En próximos días comenzaran a llegar las grullas a pasar una nueva invernada en tierras de la Zona Centro de Extremadura, estos últimos años, cada otoño que llegan encuentran su territorio de campeo cada vez más cercenado y reducido, todo ello no parece tener fin, el monocultivo de olivo se impone  cada año con mayor fuerza, y la administración se ve incapaz de gestionar un espacio natural sistemáticamente dejado de la mano de los intereses de unos pocos grandes propietarios, que hacen y deshacen a su antojo y provecho.
  En esta ocasión cuando las grullas pisen este área se darán cuenta de la desaparición de dos lugares emblemáticos para su desarrollo y supervivencia en la zona, nuevamente y como en anteriores ocasiones la causa es la implantación de olivar intensivo en sus comederos: “la Vera de Gorbea” y “Moheda Alta”, ambas en el término municipal de Navalvillar de Pela, y en ambos casos con cambios de cultivo en más de 120 hectáreas cada una.
  Ambas se sitúan en la Zona ZEPA-ZEC “Vegas y dehesas del Ruecas, Cubilar y Moheda Alta”, en ambos casos se trataba de terrenos previamente utilizados como regadío, pero que ocupados básicamente por cultivos de arroz y maíz, se convertían en comederos inmejorables para grullas, gansos, aves acuáticas y limícolas, y una buena representación de aves rapaces, todo ello no ha servido de nada a la hora de permitir estos cambios.
  La “Vera de Gorbea” forma parte de la finca Gorbea, y en anteriores años incluida en la Reserva biológica de Adenex denominada “El convenio”, tal era su importancia que se estableció un refugio de caza, donde las grullas y otras especies tenían tranquilidad y comida los días de caza, presentaba concentraciones de miles de grullas, pero tampoco era raro ver Elanios azules, Cigüeñas negras o grupos invernantes de Sisón, en sus pastizales y siembras de cereal. Posteriormente fueron transformadas en cultivos de maíz, igualmente aprovechados por miles de grullas y ánsares comunes, para finalmente este año cultivarlas masivamente de olivar intensivo.
  En “Moheda Alta” se estableció los años anteriores un proyecto de alimentación suplementaria de grullas y otras aves invernantes, en una zona de arrozales, donde tradicionalmente pasaban el invierno miles de ánsares comunes y grullas, así mismo, estas establecían cada año uno de los dormideros más importantes de toda la Zona Centro, como botón de muestra algunas fotos de aquel entonces. También este año han sido definitivamente transformadas en olivar intensivo; precisamente en el borrador del plan de gestión de la ZEPA, las zonas húmedas del entorno de Moheda Alta estaban catalogadas como de Alto interés ….papel mojado. Las instalaciones y torretas de observación del Parque periurbano de Moheda Alta, que tanto dinero han costado, ahora cuentan con un magnífico mirador de olivares intensivos.

Cigüeña negra en los arrozales de Moheda Alta


Arrozales de Moheda Alta, con notable presencia de grullas y ánades rabudos

  Aunque estas dos zonas son las más representativas de las alteradas este ultimo año, no son las únicas, muchos de los arrozales y maizales que forman la base principal de la alimentación de las grullas están siendo transformados en olivares, frutales o almendros intensivos, y las expectativas para los próximos años van todas en esa línea, arrozales en “El Bodonal” y “El Chaparral” de Acedera, en “los Cerralbos”  de Logrosán, y un largo etcétera.  Las dehesas tampoco se salvan de la fiebre, y lugares antaño con gran riqueza ornitológica como “la Dehesa de Zarzalejo” cayeron en el olvido y en ellos ya crece un exuberante olivar-almendral.
  Me asaltan algunas dudas referente a esta proliferación de cultivos arbolados, en la línea que viene marcando el cambio climático con años cada vez menos lluviosos, ¿es asequible tener cultivos que es necesario regar todo el año ante la falta de lluvias, para mantenerlos productivos?, ¿tal cantidad de arboles, con millones plantados estos últimos años, cuando empiecen a producir, no hundirán los precios?


  Malas perspectivas para la próxima e inmediata invernada de las grullas, a los mencionados cambios de cultivo que se aluden, habría que añadir el año extremadamente seco que vivimos, las siembras de arroz y maíz se han apurado al extremo, y en el caso de maíz están siendo pastoreadas masivamente por falta de otros pastos para el ganado, otro tanto ocurrirá con la montanera, y las siembras de cereal de momento y sin agua aún ni atisbo.


martes, 22 de agosto de 2017

CENIZOS Y LAGUNEROS: HISTORIAS OPUESTAS

  Corría el año 1993, cuando aquel grupo de ornitólogos pertenecientes a la sección de zoología de Adenex, realizamos el primer censo regional de Aguiluchos en Extremadura, cuyos datos vieron la luz en el Congreso de Aguiluchos celebrado en Orellana la Vieja en 1995.
  Los datos correspondientes a las dos especies de aguiluchos  en la región, hablaban muy claramente de dos situaciones opuestas, los cenizos campaban por buena parte de nuestro territorio, el censo que abarcaba algo menos del 50% de las áreas adecuadas aglutinaba cerca de 600 parejas, estimándose el número real en una cantidad superior a las 1000 parejas.


  El Lagunero apenas empezaba a verse por la región fuera de época invernal, comenzaba una nueva andadura reproductora en Extremadura, y precisamente en el entorno de Orellana se localizaban las primeras 5 parejas reproductoras en los años 1993 y 1994.
  Un cuarto de siglo atrás, esta era la situación, aunque en el cenizo ya se observaba una importante problemática derivada de la siega mecanizada, pero aún no eran pocos los años de primaveras lluviosas que permitían buenos datos de reproducción, eso sí, ya irreversiblemente ligados a campañas de salvamento de nidos y pollos. Los laguneros eran testimoniales, los cultivos de regadío aún no habían aumentado en una forma exagerada, y la especie campaba mucho más en época invernal.


  2006 es la fecha del censo nacional de Aguilucho cenizo, realizado en la comunidad de Extremadura por el Grupo Extremeño de Aguiluchos, en esta ocasión el censo es realizado nuevamente en el 50% de la región, precisamente donde se hacen campañas de conservación por parte de dicho grupo, y el resultado final próximo a las 800 parejas, estimándose nuevamente en más de 1000 parejas el censo real, nos indica una gran estabilidad de la especie, fruto de las intensas campañas de manejo realizadas por el GEA y financiadas por la Junta de Extremadura, con un voluntariado fuerte y muy implicado, si bien las mil parejas que se estimaron parecían excesivas en tanto en cuanto es una especie que en las zonas donde no se realizan campañas de manejo y salvamento, no prospera.  El Aguilucho lagunero por esas fechas, continúa una línea ascendente ya imparable, su distribución es como una mancha de aceite que se va repartiendo por muchos puntos de la región, rondando el centenar de parejas.
  La última década fue demoledora para los cenizos, igual que otras especies ligadas a los medios esteparios su derrumbe fue manifiesto, las poblaciones se atomizaron en los últimos reductos donde coincidían medios esteparios aún bien conservados junto con intensas campañas de conservación; desapareciendo en aquellos lugares donde no se conjugaron ambos aspectos, unas veces derivado de los cambios del secano a regadío, o incluso su transformación en enormes centrales termosolares o fotovoltaicas; buena parte de la provincia de Cáceres quedo al margen del voluntariado para los manejos de la especie, con la consiguiente rarefacción y casi extinción de los cenizos. También asistimos a los coletazos del cambio climático, con cada vez más frecuentes primaveras secas, que conllevan muchos aspectos negativos para la especie: presión predadora, aumento del henificado y siegas tempranas, temperaturas elevadas con inusitadas mortandades de pollos en nidos, falta de recursos alimenticios, aprovechamiento intensivo de las rastrojeras…


   La política conservacionista de la Junta de Extremadura es totalmente inadecuada, dando bandazos e improvisando formulas poco atractivas para los agricultores/ganaderos , y poco beneficiosas para la especie, tal vez esperando que la especie se encuentre al borde de la extinción para actuar con sentido común (paradójicamente el menos común de los sentidos en los que gobiernan nuestro medio ambiente).
  El Aguilucho lagunero, al amparo de la imparable creación de nuevos regadíos, se expande notablemente, criando en charcas ganaderas y de riego, cunetas y charcones al borde de canales y acequias, riberas fluviales de ríos y arroyos, cultivos de cereal, franjas de vegetación palustre repartidas aquí y allá al amparo de las frecuentes perdidas de agua de riego…, muchos de ellos en aumento, y con perspectivas desmesuradas de crecimiento. La mayor frecuencia de primaveras secas incluso parece beneficiarlos al evitar fluctuaciones importantes en los niveles de agua. Sin duda se está convirtiendo en una de las rapaces más abundantes en buena parte de Extremadura donde campan los cultivos de regadío.



  2017 es el resultado final de toda la coctelera de circunstancias anteriormente descrita, un año de sensaciones amargas con los cenizos, con un mes de junio que quedara en el recuerdo por la impotencia que produce visitar los nidos manejados de la especie viendo muchos pollos y jóvenes muertos por la inusitada ola de calor, un desencanto por parte de los agricultores y propietarios por la falta de ayudas adecuadas para la conservación de aves esteparias; la sensación final de ver que se nos acaban las aves esteparias por causas evitables y por otras que de momento no tienen solución como es el cambio climático. Los laguneros tuvieron un buen año por aquí, de los mejores que conozco, los cenizos el peor; luego los censos seguirán hablando de cómo el lagunero doblo su número de parejas  y como el cenizo se redujo a la mitad, a fin de cuentas:  suma, resta  y sigue.