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miércoles, 9 de marzo de 2016

ULTIMAS NOTICIAS DE LA FAMILIA ALEMANA




  Desde mediados de noviembre han permanecido entre nosotros, ligadas a una parcela muy concreta de la Zona Centro, donde se combinan rastrojos de arroz y maíz con un viejo olivar,  y algunas siembras de cereal en secano.
  El pasado 9 de febrero las vi por última vez en aquella zona, me sorprendió porque los adultos parecía que iban por su lado, y el joven, aunque relativamente cerca de los padres aparentaba una cierta independencia en comparación con el fuerte apego que había manifestado hasta pocos días antes, me paso por la cabeza que quizás era el momento en que los adultos se marcharían dejando al mozo con una vida aparte.
  Los tres componentes de la familia nacieron en la zona de Brandenburg, en el este de Alemania, ya cerca de la frontera polaca; no muy lejos de Berlín, y dentro de la reserva de Schorfheide Chorin (de grato recuerdo por la visita que efectúe para recorrer los territorios de cría de la especie en junio de 2006).
  Entre ambos puntos distan 2.200 kilómetros de distancia, recorrido de vuelta que han realizado en 15 días, las tres juntas, pues el 26 de febrero las controlaron unidas, a un solo kilómetro del lugar donde nació el joven en 2015.

  En marzo aún permanece la familia unida, en las tierras que las vieron nacer, desde luego no va a ser por falta de experiencia, teniendo en cuenta que cada componente de esta pareja ronda los 22 años, y que desde hace varios años llegan a Extremadura acompañadas de su pollo en años alternos…quizás por eso no tienen prisa en separar sus vidas, permitiendo que el jovencito disfrute de su compañía y protección más tiempo.

martes, 23 de febrero de 2016

Mortandad masiva de patos en Sierra Brava


  
Nuevo desastre medioambiental en la Zona Centro, ayer se encontraron en las orillas del embalse de Sierra Brava (en otro tiempo la mejor zona húmeda extremeña ), centenares de aves acuáticas muertas en sus orillas, en su mayoría Patos cucharas, pero también algunos Ánades reales, Cormoranes grandes…
  Los restos de estas aves fueron recogidos por funcionarios de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura, que los trasladaron al centro que la entidad posee en Sierra de Fuentes, donde se analizaran las posibles causas de un desastre de tal magnitud.


  La posible intoxicación de las aves pudo producirse tanto en las aguas de dicho embalse, lo cual indicaría un problema de contaminación importante, como en los campos de alrededor donde se trasladan por las noches a alimentarse.

  Esperemos que la Junta de Extremadura, averigüe y ataje las causas que han llevado a este punto, a uno de los buques insignias de la naturaleza de la región visitado por miles de turistas ornitológicos.

lunes, 15 de febrero de 2016

Vuelta a las raíces

  



 A punto de finalizar la invernada, parece que todo el mundo plantea lo atípico del comportamiento de las grullas en la Zona Centro, con una notable disminución de efectivos en la segunda mitad del periodo, que en algunas zonas a llegado a ser muy acentuado, de momento el paso migratorio no ha permitido recuperar estas poblaciones, lo que indica que no quedan muchos recursos para ello.
  La llegada masiva de aves desde primeros de octubre, trajo consigo un aprovechamiento elevado de siembras de cereal,  rastrojeras de arroz y maíz, desde un momento excesivamente temprano. No quedan lejos aquellos años en que las grullas arribaban masivamente a partir de los Santos (primeros  de noviembre), fechas que tenían muy presentes los agricultores  y además estaban marcadas en el saber popular. Hoy en día, disponen de rastrojeras de arroz y maíz desde finales de septiembre, y este factor seguro que influye en tales circunstancias.
  El buen tiempo otoñal ha permitido los trabajos agrícolas sin contratiempos, con fangeados en todas las parcelas adecuadas, arado de rastrojeras de maíz, gente en el campo constantemente y cazadores a sus anchas en cualquier rincón. Las grullas estuvieron más nerviosas de lo habitual desde el principio, y al final, la trashumancia invernal de aves que pasan de los regadíos a los encinares fue mucho más intensa que en las anteriores temporadas.
  Van quedando cada vez menos encinares en el entorno inmediato del regadío, devorados por el arado, magnificas manchas en Las Rañas de Pela, la cola del embalse de Cubilar o en la Vega de Zarzalejo han pasado a ser historia en los últimos tiempos; y no solo eso, por todas partes se observa un cambio de cultivos poco beneficioso para la especie, aquí y allá nuevos olivares y frutales. Finalmente se van cumpliendo las previsiones que hace 20 años nos hacíamos dentro del colectivo naturalista: “el aprovechamiento de los regadíos por parte de las grullas, es pan para hoy y hambre para mañana, pues estos cultivos están supeditados a los vaivenes del mercado, y en el futuro  los encinares estarán hipotecados por la vorágine agrícola”. Una  espiral sin solución, a mayor cantidad de regadíos, menores precios, y más cambios en los mismos…ni las grullas ni ninguna otra especie se puede adaptar en tan corto espacio de tiempo a semejantes alteraciones en su hábitat.


  Algunas de las grullas anilladas observadas en aquella primera fase de la invernada, han vuelto a reubicarse en encinares más o menos lejos de la Zona Centro, en la Siberia, la Serena, Campo Arañuelo, y seguramente por el sur de la provincia. Nuevamente y como ya se dejaba entrever en aquel primer proyecto Grus realizado por la SEO hace casi 40 años, sobre la utilización de la Zona Centro como colector de las aves que entran en la región: volvemos a las raíces grulleras, pero ahora con menos margen de beneficio para ellas.
  Lo que no cambia son los frecuentes accidentes que sufren las aves en el entramado de tendidos eléctricos y vallados de fincas, que todos los inviernos se cobran su tributo, en el caso de la imagen un joven atrapado y muerto en los alambres de una valla ganadera coincidiendo con un periodo de densas nieblas.





jueves, 26 de noviembre de 2015

Estampa familiar

  
Hoy pensaba dedicar este texto a comentar algunas observaciones de aves infrecuentes en la Zona Centro que se han dejado ver estos últimos días, más que nada porque con tanta saturación de Festival de grullas, me apetecía ir a contracorriente y dejar un poco de lado a nuestras amigas grises.
  No ha podido ser, hoy hemos decidido celebrar ellas y yo un festival más anónimo, pero sin duda mucho más interesante que cualquier otro, en soledad se ha producido uno de esos encuentros que le reconfortan a uno, el reencuentro con unas viejas conocidas que ya ocuparon su espacio en este blog a principios del presente año.
  Se trata de la pareja alemana que protagonizo la entrada "Reproducción a los 20 años", formada por dos ejemplares nacidos en 1994, y que casi todos los inviernos regresan a una zona muy limitada, cuajada de arrozales y maizales, en cuyos alrededores vivaquean.
  Allí estaban acicalándose ajenas a mi cercana presencia, tal vez recién llegadas de su viaje, pero no solo venían ellas, en esta ocasión nuevamente traen un jovencito, que los alemanes (tan metódicos ellos) también han conseguido anillar. Suman dos años más a aquellos 20 en que se reprodujeron por última vez en 2.013, toda una proeza en la cambiante naturaleza europea.
  No quiero dejar de mencionar al menos de pasada, las citas referidas al principio, de algunas aves poco habituales por estos campos, aunque no excepcionales,  y que encontré en mis recorridos normalmente acompañadas de grullas, como son el caso de un Flamenco que ha permanecido mezclado con ellas en laminas de arrozal fangueado, y la presencia de un Avetoro común igualmente en rastrojos de arroz donde pude disfrutar de su observación.





  Sorprende igualmente la presencia este mes de noviembre de algunos ejemplares de Águila calzada, que ya había visto otros otoños pero que en el presente lo son con mayor profusión, así como de alguna Golondrina común; ambas especies estivales que probablemente se irán adaptando en el futuro a unos ingentes recursos alimenticios aprovechables en la estación fría. 


lunes, 16 de noviembre de 2015

Precisión milimétrica



 Llevo muchos años observando grullas, las ultimas 25 invernadas poco menos que a diario, y sinceramente no dejan de sorprenderme; casi todos los días me enseñan algo, y sobre todo la observación de aves anilladas aporta una información extraordinaria, especialmente si se cuenta con la perspectiva que nos da el tiempo.
 Normalmente ocurre que cuando un joven englobado dentro de un grupo familiar territorial a lo largo de su primera invernada,  regresa en su segundo invierno de vida, suele hacerlo en algún momento al territorio en el cual comenzaron ese ciclo vital tan importante que engloba nada menos que la otra mitad de su vida.  Lugar en el que junto a sus padres aprenden conductas para sobrevivir en ese nuevo ambiente lejos del lugar que las vio nacer.
  La entrada de hoy, refiere el caso de un ejemplar joven anillado como pollo en Finlandia; nada menos que 3.091 kms. de distancia entre su lugar de nacimiento (la localidad de Samo, en el sur de dicho país y a escasa distancia de Helsinki, su capital) y el lugar donde paso su primer invierno el año pasado, en la Zona Centro, cerca de la localidad de Acedera. El 3 de noviembre de 2014 lo observo por primera vez, en compañía de sus padres y un hermano que estaba sin anillar, nuestra protagonista permaneció junto a ellos en esa misma zona durante buena parte del invierno, con especial fijación en los primeros meses de su estancia (noviembre y diciembre).
  


  Tanto la primera vez que los observe aquel año, como en posteriores citas, tenían querencia por una parcela que estaban abancalando para transformar en frutales, al remover la tierra para ello seguramente dejaban al aire semillas, brotes y otros alimentos en los que se deleitaba nuestra joven amiga.



  El pasado 3 de noviembre, en esa misma parcela, a escasos 10-15 metros de mi primera observación del año pasado, donde por cierto la fotografíe, allí se encontraba fiel a su cita la joven finlandesa en su segundo año. ¡¡Mismo día, prácticamente misma hora (suelo hacer el mismo recorrido a diario desde hace varios años), y misma parcela!!. Una precisión impresionante teniendo en cuenta la lejanía desde la que llegaba y su corta edad.



lunes, 2 de noviembre de 2015

Trazos en el horizonte



 Los recuerdos navideños de mi infancia evocan las tradicionales matanzas, en las cuales se reunía toda la familia al calor de la lumbre, y las interminables labores manuales de preparación de la carne y los embutidos caseros, a manos de expertas profesionales en la materia, curtidas por mil y una matanzas a sus espaldas, evento que irremediablemente comenzaba con los agudos chillidos del cochino desangrándose mucho antes del amanecer, posterior movimiento de artesas y cuchillos que daban paso al amanecer.


  Muchas veces en aquellos amaneceres, había un espectáculo que sobrevolaba la localidad de Orellana, y que marcaba el inicio y el final de aquellas jornadas invernales; era el paso de las grullas a sus comederos y dormideros respectivamente al orto y el ocaso, eran tiempos en que estas aves dormían masivamente a orillas del Embalse de Orellana, y en sus querencias diarias a los encinares de los Bodonales, las Puercas, Mesas Altas, el Merino o los Guadalperales, atravesaban ruidosas los cielos del pueblo.


  Hasta hace no mucho siguieron con esta costumbre, posteriormente y durante algunos años combinaron esas querencias de dormir en los ancones del embalse, con periodos de descanso en arrozales; para últimamente desechar Orellana casi por completo, y limitarse a los arrozales fangueados con el consiguiente ahorro de energía. Aquellos trayectos podían transcurrir fácilmente a través de 20 kms, y era impresionante ver aquellas largas filas de ruidosas aladas de un punto a otro, casi sin solución de continuidad.


  Aún conservo anotaciones de aquellos pasos al dormidero correspondientes a 1981, cuando con una vieja bicicleta salía a un par de kilómetros del pueblo por la Cañada Real Leonesa, observando las más adelantadas iniciar el recorrido 15 o 20 minutos antes de la puesta de sol, pero sin duda este era el momento mágico, en el que a ras del horizonte, primero por sus gritos y después por las oleadas de los diferentes bandos surcando el cielo frio de aquel llano en contraste con los matices que ofrecen los atardeceres otoñales e invernales: los rojos intensos y grabados a fuego, los suaves morados preludio de jornadas lluviosas, los espesos y cerrados grises de aquellos días metidos en agua o aquellos otros en que la neblina comenzaba a invadir todo el ambiente como un manto fantasmagórico.


  La combinación de esos cielos, aquellas soledades, el frio lacerante que se metía en los huesos, y la explosión súbita de vida que implicaba el paso de las grullas, permanecen como un recuerdo imborrable en mi memoria. También el denso vacio tras su paso, apenas roto por el maullido de un Mochuelo o el lastimero reclamo chillón de un Avefría.

  Posteriormente la imagen del paso de las grullas se repitió y se repite cientos de veces, cada uno diferente, cada uno sorprendente, sin duda sigue siendo con diferentes matices aquel lejano momento mágico en que aparecían  trazos en el horizonte.


martes, 14 de julio de 2015

Tiempo de estepas




  A lo largo del año, grullas y aguiluchos cenizos vertebran mis salidas de campo, y el momento presente coincidiendo con el vuelo de la mayoría de jóvenes cenizos es sin duda uno de los más gratificantes. Para llegar a este punto hubo un trabajo previo importante, en el cual se conjuga la señalización de nidos con la presencia en el momento de la siega, además de muchos contactos con agricultores y cosecheros.
  La primavera fue implacable, y nuevamente la ya crónica falta de lluvias, unida a las altísimas temperaturas de primeros de mayo, malograron no pocas puestas en fase de huevos y pollos pequeños; para remate estas altas temperaturas se repitieron tanto en junio como ya de forma natural en julio. Las tormentas con hasta 90 litros por metro cuadrado en algunas colonias también se cobraron su tributo, por fortuna la productividad quedo equilibrada por la efectividad reproductora de las parejas con éxito, que sacaron adelante proles nutridas.


  Un buen año de langosta en la zona, permitió un recurso alimenticio vital para esta y otras especies esteparias, sisones y avutardas sacaron adelante sus pollos, resultando frecuente observar estas proles tras sus solicitas madres. En el caso del sisón, parece que la alegría de su presencia volvió a nuestros campos, aún lejos de lo que se observaba antaño.


  Todo ello en el norte de la Serena, pues hablar de la Zona Centro respecto de aves esteparias es entonar un réquiem por las mismas, los pocos espacios que gozaban de condiciones para ellas, son cada vez más pequeños e incluso desaparecen con el beneplácito de la administración, como es el caso de "La Paridera" de Gorbea, cuya transformación en regadío y plantación intensiva de frutales hace pasar a mejor vida sus otrora interesantes poblaciones de cenizos, avutardas y sisones, dándose la paradoja ya cotidiana de situarse dentro de la ZEPA "Vegas del Ruecas, Cubilar y Moheda Alta", lo cual no es ningún obstáculo para su degradación ambiental.
  Otro gravísimo problema centrado sobre todo en las avutardas es la presencia del tendido eléctrico entre Talarrubias y Castuera, que atraviesa zonas muy querenciosas para la especie sin la señalización adecuada, llenando su base de cadáveres de una especie tan sensible, hasta 3 ejemplares en pocos cientos de metros. Un impuesto inasumible para esta especie con la que paradójicamente se pretende atraer el turismo ornitológico, el cual por cierto sacaría unas poco edificantes conclusiones sobre la conservación de la especie en nuestra región. Parece ser que por fin se prevé tomar medidas en el asunto, tras muchos años afectando a la reina de la estepa.


  La zona tampoco fue ajena al notable paso de Cernícalos patirrojos que se produjo en Extremadura el pasado mes de mayo, y contamos con la presencia de 5 ejemplares descansando y alimentándose en algunos barbechos de la zona.


  Hace años leí un comentario acerca de la naturaleza extremeña: "que gran vasallo, si tuviera buen señor....", tras el paso del tiempo, es triste comprobar que no solo sigue vigente, sino que cada vez se acentúa más.


  Siempre me sentí fascinado por los atardeceres en la estepa, rojizos, con un último destello azulado, acompañados por un revuelo en un dormidero de aguiluchos o un paso de ortegas, esperemos sentido común para que futuras generaciones también lo disfruten.