miércoles, 17 de octubre de 2012
El regreso de las damas grises. Primeras llegadas 2012
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Abubillas
miércoles, 11 de julio de 2012
La ruina de los aguiluchos
martes, 13 de marzo de 2012
Observación de grullas anilladas. Invernada 2011-2012. Manuel Gómez Calzado y José Antonio Román Álvarez
El seguimiento de grullas anilladas la pasada invernada ha dado como resultado un total de 232 controles correspondientes a 125 grullas diferentes. De todas ellas, tan solo 14 eran jóvenes de año, mayoritariamente alemanes (8).
La distribución por países de procedencia fue la siguiente:

De las 111 grullas adultas y subadultas observadas la presente temporada, 44 (40%) fueron controladas en invernadas precedentes. El ejemplar alemán con Azul largo en la tibia izquierda y Am-N-V en tibia derecha, con alrededor de 13 años fue el individuo con mayor edad conocida de los observados en esta temporada, encontrándose emparejado pero ya sin descendencia, se adjunta fotografía.
Por núcleos de invernada, y en primera observación, su reparto fue el siguiente:
-Zona Centro, núcleo Navalvillar de Pela…………….…………………………47 grullas diferentes
-Zona Centro, núcleo Embalse de Orellana……………………………………. 4 grullas diferentes
-Zona Centro, núcleo Valdehornillos……………………….…………………….55 grullas diferentes
-Alange, núcleo de Guareña-Palomas…………………………………….……… 8 grullas diferentes
-Azuaga, núcleo de Higuera de Llerena………………………………………….. 8 grullas diferentes
-Badajoz Norte, núcleo de Esparragalejo…………………….………………... 3 grullas diferentes

Los movimientos constatados entre los diferentes núcleos de invernada, indican básicamente una gran estabilidad en sus poblaciones, con escasos movimientos entre los 3 núcleos visitados de la Zona Centro, mucho mayor entre los núcleos de Navalvillar de Pela con Embalse de Orellana, donde 5 aves que iniciaron la invernada en el primero, posteriormente y en el periodo central se establecieron en el segundo. Paradójicamente entre Navalvillar de Pela y Valdehornillos, apenas se constata trasvase de un solo ejemplar anillado y también de la Grulla canadiense que es observada en ambos núcleos mayores.
Analizada la información de la pasada invernada con datos previos, se observa que no pocas aves anilladas que en años precedentes pasaban el invierno en el núcleo de Navalvillar de Pela, últimamente vienen siendo controladas en el núcleo Valdehornillos; coincidiendo con una mejor conservación del hábitat de alimentación en el mismo.
Colaboradores: Anabel Moreno Fernández, Antonio Torrijos, Felipe Rosado, Fernando Yuste Ruíz, Víctor Manuel Quintana, Ángel Nubla Vicuña y Miguel Gómez Guarín.
martes, 28 de febrero de 2012
Tiempo de despedidas
Año tras año, se repite la misma pauta por estas fechas, no creo que haya en Europa ninguna especie alada con un paso tan pronunciado y llamativo, algo similar pasa con el Ánsar común pero este ultimo quizá más prolongado en el tiempo, aunque, eso sí, igualmente de ruidosos y vocingleros.
Unos días, a lo sumo alguna semana, y todo quedara vacio de grullas hasta el próximo otoño. Como todas las invernadas con sus claroscuros, aunque la pauta más importante quedo marcada por la extremada sequia en todo el periodo, unos campos agostados prematuramente y como remate final, una prolongada ola de frío siberiano, para “achicharrar” definitivamente siembras y pastizales.
Pocos días antes, pasando por el territorio de “Picoroto”, nombre que espontanea y acertadamente le puso uno de mis acompañantes nada más comprobar la deformidad en su pico, volví a verla. Como en las ocasiones anteriores se encontraba alrededor de la misma encina, comiendo sobre todo brotes de cereal, obviamente las ricas bellotas ya estarían agotadas tras una estancia tan prolongada; el grupo estaba compuesto por los seis ejemplares adultos (supongo que los mismos) que a lo largo de todas las visitas visualizamos. “Picoroto” siempre acompañada de su pareja, y no muy lejos de las otras cuatro.
Al parar el coche, y como suele ser habitual, comenzaron a alejarse, elegantemente, dándonos la espalda, la más rezagada y remolona de ellas era precisamente “Picoroto”, que en un último gesto, antes de marcharnos se giro hacia nosotros, permaneciendo un buen rato en esa postura, momento que aproveche para fotografiarla, aquel gesto entrañaba para mí una despedida, pues su mágico viaje de ida estaba a la vuelta de la esquina.
Ojala que cuando vuelvan las grullas, encuentren un paisaje verde y acogedor, ojala que con una buena cosecha de bellotas y abundantes rastrojos de cereal, ojala el paraíso que siempre significo Extremadura para ellas perdure. ¡¡¡Buen viaje amigas!!!.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Barbacoa improvisada
Las últimas semanas asistimos a la segunda parte del festival de quemas en la Zona Centro, tras el otoño brutalmente pirómano que sufrimos los pasados meses, y al hilo de un invierno extremadamente seco, se vuelven a reproducir las quemas en cunetas, arroyos, acequias, desagües…, y todo aquello que los agricultores consideren a su libre albedrio digno de sufrir su llama purificadora. Todo ello de manera alevosa y aparentemente descontrolada.
Me vienen a la cabeza la multitud de formas de vida que esta equivocadamente “ancestral” (y digo equivocada porque al contrario de lo que muchos piensan, no fue una labor agrícola que usasen nuestros antepasados por simples razones de sentido común, que ahora necesitaríamos en grandes dosis); anfibios, mamíferos, aves…, todos ellos sufren grandes alteraciones en su forma de vivir, de buscar cobijo y alimento. Y muchos de ellos, por cuestión de imposibilidad en la huida, acabaran pagando con su propia vida.
Los rastrojos de arroz, tampoco se salvan de las quemas mencionadas, y es aquí donde los pasados días asistí a un hecho un tanto insólito para mí, por cuanto nunca lo había visto antes, y que sin duda habla de la capacidad de adaptación de las diferentes especies que habitan nuestros campos.
Mientras ardían los rastrojos, comenzaron a acudir Cigüeñas blancas al campo chamuscado, recalentado y humeante…en llamas; muchas de ellas, que envueltas en humo y esquivando las lenguas de fuego buscaban ansiosamente los abundantes anfibios agonizantes, retostados y sin escapatoria posible, que iban encontrando en buena cantidad, en aquel campo ennegrecido.
Su paso se mostraba rápido y fuerte, evitando con el mismo la entrada de oxigeno entre sus pies y las brasas que llevaría a las consiguientes quemaduras, algo similar a lo que tantas veces hemos visto en televisión con las fiestas de “San Juan” en San Pedro Manrique (Soria), donde personas descalzas atraviesan a pie una lamina de brasas, normalmente cargando a la espalda a otra persona. De vez en cuando ejecutaban cortos vuelos para caer en otro punto del arrozal, y también con no poca frecuencia salían al cercano camino huyendo momentáneamente de las altas temperaturas.
Superar el temor ancestral al fuego de todos los seres vivos, más aún los salvajes, aprovechar el nuevo recurso, ¡supervivencia en estado puro!.
jueves, 9 de febrero de 2012
Techentin
Techentin es una pequeña localidad del norte de Alemania, en el estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, a mitad de camino entre Berlín y Hamburgo, situada próxima al mar Báltico y Dinamarca; 2.100 kms. de distancia separan la mencionada localidad y la cacereña de Madrigalejo, que es el recorrido habitual de la grulla que aparece en las imagenes tomadas la pasada semana, tibia izquierda Azul-Negro-Azul y tibia derecha Amarillo-Negro-Blanco.
En Techentin, el 21 de junio de 2.004, siendo pollo fue anillado en compañía de su hermano, ambos también equipados con un transmisor de frecuencias. Aquella misma invernada 2.004-2.005 se observaron con mucha asiduidad en arrozales junto a la carretera entre Obando y Guadalupe, siempre acompañadas de sus padres y casi siempre solitarias, conformando un claro grupo familiar territorial en invierno.
A lo largo de casi todas las invernadas entre la fecha de su nacimiento y la actual, ha venido apareciendo fiel a su cita con tierras de la Zona Centro de Extremadura, salvo dos inviernos correspondientes a su tercer y cuarto año, periodo en el que seguramente anduvo seleccionando pareja, permaneciendo ambos años en la misma Alemania y en Francia, en un periodo de madurez que les hace deambular “comparando zonas de invernada”, ante las cuales sin duda la climatología, la variedad de recursos, y la relativa tranquilidad de nuestra región se impondría.
Hace al menos un par de años ya solo ha sido posible controlarla a través de citas visuales tras la pérdida del transmisor que portaba con un arnés a su espalda. Tanto el invierno pasado, como el presente, correspondientes a su sexto y séptimo año de vida, han venido acompañados de sus propios pollos, uno cada año, como se puede ver en la imagen de este año.
Es habitual el regreso de las grullas a las zonas donde pasaron su primer invierno, siguiendo el aprendizaje que adquirieron con sus padres, a veces y sorprendentemente con exactitud precisa, casi milimétrica. Tampoco es inusual que cuando llega su edad reproductora convivan con sus pollos en las zonas que pasaron su primer invierno, enseñando a su prole aquello que un día ellos aprendieron acompañados de sus progenitores.
