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jueves, 8 de marzo de 2018

Vegas y dehesas de Ruecas, Cubilar y Moheda Alta: la ZEPA moribunda


  
La famosa encina del Convenio

  La vieja encina petrificada del Convenio, situada en el Parque de Conservación y de ocio de Moheda Alta, aquella donde los antiguos ganaderos de Pela se repartían la montanera, es la triste metáfora de la situación de los encinares de dicha ZEPA, y de todos los existentes en el entorno de la Zona Centro.
  Precisamente la ZEPA “Vegas y dehesas del Ruecas, Cubilar y Moheda Alta”, tiene su principal motivo de creación  en la conservación de las dehesas de encinas que ocupan buena parte del espacio natural; en el momento de su declaración contenía además de los mencionados encinares. una buena extensión de arrozales y maizales, que hacían del 100% de su extensión un hábitat adecuado para las grullas, además de otras muchas especies reproductoras e invernantes.
  Las 14.226 Hectáreas que componen dicho espacio se solapan con las 7.442 que engloba la Zona de Especial Conservación de las “Dehesas del Ruecas y Cubilar”, y que en síntesis darían un plus de protección al sector de encinares de dicho espacio. Nada más lejos de la realidad, da igual que los terrenos se sitúen en una o en otra de las figuras “protegidas”, todo ello es compatible con su destrucción mediante la implantación principalmente del olivar superintensivo.

Implantación de olivar super intensivo en una dehesa


  De este modo, llegamos al momento presente, en el cual ya un porcentaje importante de dicho espacio ha sido transformado irreversiblemente en cultivos sin ningún valor medioambiental, simplemente productores de materias primas, como si se tratase de países tercermundistas; a cambio de nuestro ecosistema tradicional, el que nos legaron nuestros abuelos y predecesores, el que produce una ganadería extensiva envidia de todo el mundo, con productos ibéricos y carnes de primera calidad, la armonía de la dehesa con su aprovechamiento sostenible combinado: forestal, agrícola y ganadero, también turístico.
  En el contexto actual con una sequia cuasi endémica, con problemas de abastecimiento incluso para los regadíos ya implantados, el destruir nuestros ecosistemas tradicionales a cambio de materias primas es algo que no  debería permitir la Administración que representa a todos los extremeños, menos aún en espacios en teoría protegidos, espacios cuya razón de existir será su disfrute por las generaciones que nos precederán.
  En los mapas adjuntos se puede observar en el primero  la delimitación de dicho espacio, con su zonificación según su Documento de Gestión, y en el segundo mapa, marcados en rojo, todos los enclaves que  han sido transformados en plantaciones intensivas de olivo, adecuadas para ser recogidas con maquinaria y que apenas emplean mano de obra. A “grosso modo”, el 15% del territorio ya dejo de ser adecuado para las aves y la naturaleza en general, en ellos reina el glifosato, el mechero y el sondeo. Previamente a la fiebre del olivar, las manchas de este cultivo eran muy escasas en el área, y quedan marcadas por rojo subrayado.
  
Mapa de la ZEPA y su zonificación


Implantación de olivar intensivo dentro de la ZEPA

  Las perspectivas futuras no son nada halagüeñas, todo lo contrario, proliferan las solicitudes para su transformación completa en un cultivo intensivo; la Administración regional, decantada por la  parte fuerte, el dinero a corto plazo, el incumplimiento de los compromisos que conlleva la declaración de figuras de protección, seguirá permitiendo que la parte débil, la naturaleza, pierda terreno; quizás ya de modo irreversible esta ZEPA ya no tenga su razón de ser.
  A nivel ornitológico son muchos los síntomas que inducen a pensar que la zona está tocada de muerte, la presencia de aves esteparias es prácticamente testimonial, sólo la Avutarda y la Ortega sobreviven a duras penas y cada año en menor número;  el Sisón y el Aguilucho cenizo hace años se extinguieron como reproductores, siendo sus perspectivas de recuperación nulas en base a lo que pudiera quedar de territorio optimo. Otras aves ligadas al secano tradicional como la Carraca, el Mochuelo o la Canastera son mucho más difíciles de observar que hace apenas 5-6 años.
  Especies ligadas a la dehesa como el Elanio azul han pasado de ser habituales en muchos de los recorridos a ser citadas casi de manera excepcional. Las Grullas, razón de ser de este espacio y del Centro de Interpretación de Moheda Alta, cada invierno permanecen menos tiempo y en menor cantidad en la zona, la falta de alimento con la destrucción de sus hábitats es evidente, dejando de ser su área emblemática en toda Extremadura y quizás en toda Europa.



  
  


  Muchas de las fincas objeto de estos proyectos, en su día conformaron la Estación Biológica de las Dehesas que ADENEX implanto en la zona con el buen criterio de dejar espacios adehesados y adecuados para las grullas en el momento que el plan de regadíos de la Zona Centro se realizaba: Zarzalejo, Gorbea, El Bodonal (esta finca fuera de la mencionada ZEPA, aunque a escasa distancia, y en el momento presente también brutalmente en proceso de destrucción). Nada de ello se tuvo en cuenta para su transformación, es doloroso pensar en aquellas excursiones de ornitólogos y naturalistas del centro y el norte de Europa, que venían durante el invierno a disfrutar de aquellos espacios llenos de vida, que pensaran cuando vean los nuevos paisajes de Extremadura, “El paraíso ornitológico”, que ya  no nos pueden vender, porque la realidad es terca y la evidencia demuestra que aquello ya paso.

  
Obras en la dehesa del Bodonal, para transformarla en regadíos


5 comentarios:

  1. Es muy triste lo que está sucediendo, además incumpliendo toda la normativa tanto autonómica como europea, y a la vista de todo el mundo, se ha destruido el área más importante de toda Europa para la grulla
    Y la administración sin hacer nada

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    1. Desde luego es algo inaudito el incumplimiento de la Ley por parte de la Administración, mal ejemplo le dan a la ciudadanía.

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  2. Gran artículo, y se queda corto....
    El Plan de Gestión de la ZEPA papel mojado

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. Desde luego que se queda corto, cada semana o cada mes se merma más el territorio adecuado para las aves. El descontrol es absoluto y la gran perjudicado es la de siempre: la naturaleza extremeña

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